Radiografía convencional

Martes, 1 Julio   

Consiste en irradiar al paciente con Rayos X. Estos atraviesan en mayor o menor grado los distintos tipos de tejidos en función de su contenido en gas, líquido o elementos sólidos.

Situando al paciente entre la fuente de Rayos X y una placa con un negativo, la imagen que se forma en ésta permite identificar las vértebras, evidenciando su disposición, y da una idea grosera de la composición de las propias vértebras y de algunos de los tejidos del entorno.
Qué permite

Básicamente, la radiología convencional da información sobre la forma de la columna vertebral y permite descartar el diagnóstico de patología mecánica del raquis. Permite detectar:

- Patologías que causan dolor de espalda pero que no son patologías mecánicas del ráquis; infecciones, tumores, fracturas vertebrales o señales de osteoporosis (pérdida de masa ósea). La existencia de estas afecciones descarta la posibilidad de un diagnóstico de patología mecánica del raquis.

- Las variaciones de la forma de la columna vertebral, como anomalías de transición lumbosacras, y las escoliosis. En este último caso, permite cuantificar con precisión el número de grados de la curvatura.

- Algunas anomalías orgánicas de la columna vertebral: la espondilolistesis y la artrosis facetaria. En la artrosis vertebral permite observar la existencia de osteofitos, las degeneraciones importantes del disco, en las que el núcleo pulposo prácticamente ha desaparecido y ha sido sustituido por aire -es lo que se denomina el fenómeno de “vacío discal”- y, en las fases más iniciales, la aproximación de las vértebras a consecuencia de la pérdida de altura de los discos intervertebrales por su degeneración (que es lo que antiguamente se denominaba un “pinzamiento” discal). La radiología convencional no permite diagnosticar la existencia de fisuras, protrusiones ni hernias discales, ni la de fibrosis post-quirúrgicas.


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